El futuro del emprendimiento social

El emprendimiento social como tendencia

En la última década hemos visto el desarrollo de cada vez más emprendimientos sociales, estos emprendimientos buscan resolver los problemas más apremiantes de la sociedad y aunque es difícil cuantificarlos porque su definición aún es muy amplia, sabemos que el sector está en evolución. Nuevos nichos de mercado en temas como el big data, alimentación ecológica, economía circular,  conllevan retos cada vez más complejos  y las propuestas son cada vez más innovadoras y vanguardistas.

Si analizamos el caso colombiano, sabemos que es un modelo de negocio que también está creciendo y que está impulsando cada vez más el desarrollo social, ambiental y económico. El emprendimiento social en Colombia es de suma importancia porque a través de este se puede posibilitar el desarrollo humano y económico, y complementa la acción realizada por el Estado. Ahora bien, este modelo de negocio necesita ser reconocido, pues aporta al desarrollo sostenible y dinamiza la economía. Un estudio del Centro de Gobernanza para el Cambio Iberoamericano señala que las empresas con propósito, representan el 2% de PIB en Colombia.

De acuerdo al último diagnóstico del emprendimiento social en Colombia realizado en 2020 por Recon, organización que visibiliza, apoya y fortalece iniciativas de emprendimiento social para el desarrollo en Colombia. Cada uno de estos emprendimientos sociales generan en promedio 7 empleos directos, 55% ocupados por mujeres, lo que contribuye un esfuerzo para eliminar las brechas de género. Entre otros aspecto sociales donde dirigen su esfuerzo, este estudio nos indica que el 24,4% está dirigido a la educación, 21,2% al medio ambiente, 15,5% a la construcción de la paz, 11,7% a la economía naranja, 8,7% a salud y bienestar, 6,4% desarrollo agrario y 3,2% equidad de género.

Pero, ¿cómo vemos el futuro de estos emprendimientos sociales?

Si pensamos en el futuro del emprendimiento social, sabemos que hace falta darle mayor visibilidad, reconocer y fortalecer este sector a través de políticas públicas para que llegue a ser un impulsor de la economía y del desarrollo sostenible, también mejorar la financiación a este sector. Es importante crear un espacio de reflexión desde las universidades y estudiar este modelo de emprendimientos que inspiran futuro, pensar en empresas que no están basadas en el desarrollo de productos si no en las personas que trabajan en ella, en el territorio que habitan o en las capacidades que tienen. 

Los jóvenes se preocupan cada vez más por exigir soluciones a los problemas sociales, la pregunta en el futuro hacia ellos ya no será a qué te quieres dedicar si no qué problema quieres resolver. La educación terminará por adaptarse a esta realidad y las empresas terminarán todas por redefinir sus objetivos adaptados también a la conciencia de un nuevo consumidor preocupado por la sostenibilidad.

Nuestro planeta, nuestra sociedad necesita de esta fuerza transformadora, a través de estos emprendimientos sociales, se está construyendo el mundo que todos queremos, y todos somos capaces de emprender en este sentido, independientemente de la organización y la labor que ejercemos. Es nuestra voluntad y nuestra ética de perseguir un pensamiento que sobrepasa el bienestar personal y se dirige a un colectivo. Debemos continuar impulsando y apoyando estos emprendimientos sociales, desde la posición que nos encontremos, bien sea como consumidores, como fondos o instituciones que brindan financiamiento o desde los entes públicos, el compromiso es de todos.

Por: Maria Alejandra Arveláiz